Catas

Tomar whisky…

    Tomar whisky implica tomarte tu tiempo. ‘Casi’ el mismo que necesita un buen whisky para elaborarse. La elaboración de un whisky mediocre conlleva unos 10 años…

    Es el tiempo el que aviva los matices, el que los despierta y el que los hace diferentes. La edad te puede robar muchas cosas, pero te da matices.

    Sí, es una bebida dura, rugosa, incómoda, quizá antipática, pero cargada de secretos y de historias, esas por las que tanto apostamos.

    ¿Cómo degustarlo? Solo, con hielo. O con una medida de agua mineral fría en los destilados de menos años. El agua baja la graduación del whisky a unos 20º, desprendiendo sus aromas al disolver y abrir el alcohol. La tónica, el ginger ale o la cola la dejamos para la ginebra, el ron, el vodka…

    El whisky es una forma de entender el tiempo, de contemplarlo, de apreciarlo. Es una larga conversación, un atardecer, una noche por delante. Un respiro. Una pausa.

    Dijo alguien una vez: Intento beber mejor, no más…

     

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