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HARU, el rosado sin fecha

    Nos estrujamos demasiado los sesos pensando en el porqué de las cosas.  En el por qué es el momento de tomar vino rosado, por qué o cuándo tomar vino blanco, por qué un tinto para esa carne… Y nos olvidamos de que aquí se viene a disfrutar.

    Un vino narra historias pasadas, de agricultores, familias, viticultores, que han trabajado esa uva, que han plasmado su forma de ser y de hacer en esa botella de vino que tienes en las manos. Y también narra historias del momento en el que lo estás tomando, narra la historia del con quién, del cuándo, del dónde… Da igual que sea tinto, blanco o rosado. No hay una fecha concreta para ninguno de ellos.

     

    HARU es eso, un rosado sin fecha concreta. Un rosado de sangrado que, aunque significa “primavera” en japonés, es para disfrutarlo cualquier mes, día y hora del año, ¿por qué no?.

    La elaboración por sangrado está considerada como la mejor para obtener rosados de calidad. Está también la elaboración por prensado (esta técnica de prensado para rosados no es admitida en algunas denominaciones de origen, como la Navarra).

    En el sangrado, la uva, una vez en depósito, se  deja que macere unas horas (entre 8 y 24 horas normalmente). Pasado este tiempo, los hollejos se separan por gravedad y van a la parte superior del depósito mientras que el mosto queda en el fondo.  Es durante este tiempo cuando el mosto se tiñe de rosa y se transmiten los aromas de la piel.

    Tras esto el depósito se sangra, operación que consiste en abrir el grifo de la parte inferior y permitir que fluya por gravedad el mosto rosado. Ese mosto rosado de sangrado o “Saignée” se fermenta separadamente para producir un vino rosado de mayor intensidad de color. Los vinos rosados elaborados con el método de sangrado suelen ser más oscuros que los vinos elaborados con el método de prensado y también mucho más sabrosos y longevos.

     

    Ésta es la forma de elaboración de HARU, una producción de poco más de 7.000 botellas de las variedades Garnacha, Monastrell y Syrah. Y esto es lo que nos ha sugerido mientras lo disfrutábamos:

     

    Una fruta: La fresa, fresca, ácida.

    Un recuerdo: Un mediodía de primavera, en la terraza, con el sol cegándote los ojos.

    Un miembro de la familia: Esa sobrina descarada, mordaz, audaz, que se atreve a todo.

    Un libro: Tokio Blues, de H. Murakami.

     

     

     

     

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